¿Quieres aprender a bailar Swing y Lindy hop en Madrid? ¡Somos tu escuela!
Nuestras clases de Swing y Lindy Hop te contagiarán su alegría a todas las facetas de tu vida.
Un curso muy dinámico y divertido de la mano de los mejores profes
Si nunca has bailado, este es tu sitio. Te guiamos desde cero.
Aprendes más rápido y con atención personalizada.
Instructores certificados y con años de experiencia.
Conectarás con gente nueva desde la primera clase.
Tú decides cuánto quieres implicarte.
Por eso en nuestras clases encontrarás siempre el mejor ambiente y lo pasarás genial.
Para lograrlo formamos grupos reducidos, de esta forma el profesor puede estar pendiente de las necesidades de cada uno de nuestros alumnos.
Alegre, simpática y positiva, interesada en los ritmos más locos y divertidos desde pequeña, descubre el swing gracias a su gusto por la moda vintage. A partir de este punto, empieza a entender que lleva viendo bailar este género musical toda la vida, gracias a las películas antiguas de Hollywood y a los clásicos de Disney dónde los protagonistas bailan con diferentes estilos esta música tan interesante y creativa. Entre tanta información, encuentra un fragmento de la película Hellzapoppin (Loquilandia en España) de 1944, con la que se emociona enormamente al ver la increíble actuación que lleva a cabo la compañía de bailariones Whitey’s Lindy Hoppers.
Este vídeo, la hace convencerse definitivamente de que el Lindy Hop, es lo que estaba buscando. Desde aquel momento no ha parado de aprender y de disfrutar del swing, está tan contenta con el descubrimiento, que quiere dar a conocer este apasionante mundo en los barrios de los alrededores de Madrid, ya que la mayor parte de este movimiento se da en el centro y ayudar así a que todos podamos disfrutar de los beneficios de la música y el baile.
Desde hace un tiempo, las clases swing se han puesto muy de moda, por lo que surge un ocio maravilloso alrededor de este. Podemos encontrar todo tipo de eventos para disfrutar con otros apasionados por el swing, ya sea en salas de baile, en centros culturales o en la calle. Cualquier sitio es ideal para disfrutar de la música, el baile, la gente, el lugar, el momento y los múltiples beneficios que todo esto nos aporta.
Al bailar, entramos en contacto con una sensación de bienestar con nosotros mismos, por lo que nos sentimos más vivos y esto nos ayuda a tener una nueva perspectiva sobre todo lo que nos rodea. Esto ocurre desde el primer momento, pero cuando “bailamos” regularmente, los cambios son aún más profundos. Desconectamos de nuestras preocupaciones, ponemos atención en el momento que estamos viviendo, a escuchar la música, a disfrutar del entorno, a comunicarnos con nuestra pareja de baile, a desarrollar la creatividad a través de la interpretación musical, etc.
El Swing es un estilo de música que surgió en Estados Unidos en las décadas de 1920 y 1930, y que dio origen a varios bailes sociales.
El Lindy Hop es el baile social más representativo de la música swing, nacido en los años 20-30 en Harlem (Nueva York). Combina pasos del Charleston, jazz y tap, con mucha improvisación, ritmo y conexión entre la pareja y la música.
Cuando hablamos de “bailar Swing”, normalmente nos referimos a bailar Lindy Hop, aunque también existen otros bailes del swing como el Balboa o el Collegiate Shag.
No. En las clases se rota constantemente de pareja, lo que te permite practicar con distintas personas, mejorar la conexión y conocer al grupo.
Si vienes con pareja, podéis bailar juntos o sumaros a las rotaciones según prefiráis.
En el Lindy Hop existen dos roles:
Leader (guía) → propone y marca los movimientos.
Follower (seguidor/a) → interpreta y responde a la guía.
Ambos son igual de importantes y puedes aprender el que más te apetezca (o los dos, con el tiempo).
No. Las clases de nivel iniciación están pensadas para empezar desde cero.
Aprenderás ritmo, pasos básicos, conexión con la pareja y figuras sencillas. Lo más importante es venir con actitud positiva y ganas de divertirse.
Ropa cómoda que permita moverte con libertad.
Calzado con suela lisa o ligeramente deslizante (sin mucha goma) para facilitar los giros.
Agua, buena energía y tu sonrisa: ¡el swing se baila disfrutando!
Principalmente música swing jazz de las grandes bandas de los años 30-40 (Count Basie, Duke Ellington, Benny Goodman…).
También se pueden usar temas modernos inspirados en ese ritmo sincopado característico que invita a moverse.
No especialmente. Es un baile activo, pero cada persona puede adaptar la intensidad a su nivel.
Con el tiempo mejora la coordinación, la resistencia y el equilibrio.
Lo más importante es escuchar al cuerpo y disfrutar del movimiento
Las clases suelen durar entre 55 y 60 minutos, con calentamiento inicial, técnica y práctica social al final.